Buenos Aires, sede del Congreso Mundial de Farmacia 2016

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Lo anunció el Dr. Michel Buchmann, Presidente de la Federación Farmacéutica Internacional (FIP), entidad que representa a más de 3 millones de farmacéuticos en el mundo.

Dr. Michel Buchmann y el Dr. Ricardo Aizcorbe.
Dr. Michel Buchmann y el Dr. Ricardo Aizcorbe.

“La función de puerta de entrada al sistema sanitario que tiene el farmacéutico comunitario evita que colapsen todos los sistemas de salud”, afirmó el Dr. Michel Buchmann, Presidente de la Federación Farmacéutica Internacional (FIP).

Y aseguró que si el rol del farmacéutico fuera realmente valorado y apoyado por los sistemas sanitarios del mundo, ¡se podrían ahorrar 500.000 millones de dólares anuales que hoy se gastan en el mal uso de los medicamentos!

El Presidente de la Federación Farmacéutica Internacional (FIP), Dr. Michel Buchmann, llegó a la Argentina para participar del XXI Congreso Farmacéutico Argentino, el Congreso de la Federación Panamericana de Farmacia y el Congreso de la Federación Sudamericana de Farmacia y anunciar la elección de la ciudad de Buenos Aires como sede del Congreso Mundial de Farmacia que se realizará en el año 2016.

En conferencia de prensa, Buchmann, junto a la Dra. Carmen Peña, Vicepresidenta de la entidad internacional, el Dr. Gonzalo Sousa Pinto, Secretario de Relaciones Institucionales con Latinoamérica de la FIP, y el Dr. Ricardo Aizcorbe, Presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) se refirió así a la función de salud pública que ejerce la farmacia, “algo fundamental para la viabilidad tanto sanitaria como financiera de los sistemas de salud y para que el paciente pueda obtener el mayor beneficio posible de los medicamentos”.

Mercado negro de medicamentos
Por su parte, el Dr. Ricardo Aizcorbe, Presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina y de la Federación Panamericana de Farmacia, consultado sobre la situación de la falsificación y adulteración de medicamentos en Latinoamérica, advirtió: “América Latina es la segunda región del mundo en cuanto a comercio de medicamentos falsificados y adulterados”. Y señaló que quienes se dedican al narcotráfico están mutando su negocio a los medicamentos falsificados porque es menos riesgoso.

Aizcorbe destacó que ante esta realidad sólo en la farmacia el paciente va a encontrar a un profesional que le va a garantizar un medicamento de calidad y seguro.

En ese sentido, mencionó el Sistema de Trazabilidad. “Es muy importante que se respete el canal farmacéutico, porque este mercado de productos adulterados se ha volcado hacia los medicamentos de alto costo, y hay estrategias de ciertos laboratorios de enviar estos medicamentos directamente al domicilio del paciente, lo cual favorece las distorsiones y el crecimiento de los sistemas de adulteración y falsificación porque la entrega por fuera del canal legal no le da la garantía al paciente de que ese medicamento tiene el origen, la calidad y seguridad que corresponden”.

El Dr. Gonzalo Sousa Pinto, sumó:“Lo que pasa en varios países es que el medicamento encuentra canales de llegada a la población que no siempre pasan por las manos de un profesional calificado y ahí encontramos que en muchos casos es muy difícil de controlar la calidad y la seguridad del medicamento. Es debido a eso que quien produce los medicamentos falsificados acaba por introducirlos en los mercados latinoamericanos porque sabe que no habrá ese control en la entrega del medicamento a la población. Por eso llamamos la atención sobre la importancia de que el medicamento llegue a la población solo de manos del farmacéutico, que es el único que puede garantizar su calidad y seguridad”.

La farmacia del siglo XXI

La Dra. Carmen Peña se refirió también al rol del farmacéutico tanto en el control de la calidad de los medicamentos como en la atención de los pacientes:

“Los profesionales farmacéuticos de farmacia comunitaria, aun trabajando en función privada, tienen que ser parte activa de las políticas farmacéuticas. Porque de esa forma el farmacéutico va a ser eficaz para ese paciente que es nuestra razón de ser.

Al fin y al cabo el medicamento es una herramienta farmacológica, y también vamos a ser eficientes para el sistema. Porque a través de nuestro trabajo, del seguimiento de nuestros pacientes, de la educación para la salud el farmacéutico tiene una labor de prevención, de promoción y de conseguir ahorros para el sistema de salud, contribuyendo con nuestros gobiernos, con aquellos que tienen que manejar los fondos públicos.

El farmacéutico comunitario tiene un potencial que los sistemas de salud tienen que valorar y para ello FIP está poniendo en marcha un gran proyecto para generar nuevas habilidades y formaciones complementarias para que el farmacéutico asuma el seguimiento de la farmacoterapia y de la salud del paciente. Ese es nuestro gran reto, esa es la farmacia del siglo XXI.

Seguramente el congreso de 2016 en Buenos Aires será un referente de lo que será la Farmacia será. Nos vamos a preparar con documentación muy fuerte desde ahora para presentar auténticos cambios de paradigma dentro de la profesión farmacéutica”.

Modelos en pugna

La Dra. Peña se refirió también a los modelos de farmacia que hoy están en pugna en varios países del mundo: el modelo comercial de cadenas y el modelo profesional de farmacia comunitaria.

“En el mundo hay diferentes modelos, todos son lícitos, pero el modelo profesional del farmacéutico independiente, titular de su farmacia es un modelo que el propio Tribunal de Justicia de Europa estableció que tiene el valor añadido de que pone el rol profesional y sanitario del farmacéutico por encima de los meros intereses económicos. Y eso en el mundo de la salud, y en el mundo de los medicamentos es crítico porque el medicamento no es un producto de consumo, no es una mercancía, porque el farmacéutico es un profesional sanitario y porque la farmacia no es, o no debe ser un comercio. Tiene que ser un establecimiento de salud.

El modelo social y sanitario de farmacia es, además, económicamente eficiente porque ayuda a los sistemas de salud a buscar soluciones en materia de sustentabilidad. Por eso decimos que es un modelo para potenciar, no para destruir”.

“Estamos hablando de medicamentos, no de mercancías, y estamos hablando de pacientes, no de consumidores. Su necesidad va unida a una enfermedad. No son libres de tomar o no un medicamento. Lo necesitan”, concluyó.

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