Malvinas Argentinas: cómo es el abordaje juvenil y familiar contra el suicidio
La problemática se consolida como una de las mayores urgencias de salud pública en la actualidad. Según la OMS, el suicidio es la tercera causa de muerte en personas de 15 a 29 años en el mundo. El Hospital de Salud Mental Evita ofrece admisiones presenciales de lunes a viernes a primera hora y promueve un abordaje interdisciplinario para acompañar a las familias sin estigmas.

Ante el alarmante aumento de casos en adolescentes y jóvenes de entre 14 y 24 años, especialistas del Hospital de Salud Mental Evita de Malvinas Argentinas coinciden en la importancia habilitar la palabra como principal herramienta de prevención. El aislamiento, las alteraciones en el sueño y los cambios repentinos en la alimentación constituyen señales de alerta clave que los entornos afectivos deben detectar a tiempo. La institución ofrece admisiones presenciales de lunes a viernes a primera hora y promueve un abordaje interdisciplinario para acompañar a las familias sin estigmas.
«Vemos jóvenes que a pesar de estar hiperconectados a las pantallas transitan profundos sentimientos de soledad y manifestaciones del padecimiento subjetivo», explicó el Lic. Agustín Daniel Caiña (MP 99185), director del Hospital de Salud Mental Evita.
La problemática del suicidio se consolida como una de las mayores urgencias de salud pública en la actualidad. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio ya representa la tercera causa de muerte en personas de entre 15 y 29 años a nivel global. En Argentina, este panorama se agudiza de forma alarmante en la población joven de entre 14 y 24 años en un contexto de profunda soledad, consumos problemáticos, la ciberludopatía adolescente y los desórdenes alimentarios.
Desde el Municipio de Malvinas Argentinas sostienen que frente a esta realidad, el sistema de salud y la población enfrentan el desafío de desarmar el silencio y el aislamiento que suelen preceder a estos desenlaces trágicos.
«Esta problemática del suicidio, este acto que pone fin contra la propia existencia, contra la propia vida, es el reflejo por excelencia de esa circunstancia o de esa coyuntura en donde la persona no encuentra ya palabras”, reflexionó Caiña.
Y remarcó: «Nuestro desafío como profesionales de salud mental y desde el sistema de salud es generar esos espacios de escucha y de puesta de palabras para el tratamiento del padecimiento”.
Para ello, el hospital realiza un intenso trabajo interdisciplinario y en red, dictando conversatorios mensuales de salud mental en escuelas primarias y secundarias del municipio en conjunto con las áreas de Educación y Juventud.
Por su parte, la Lic. Verónica Bermejo (MN 191.413), coordinadora general del Hospital de Salud Mental Evita, hizo hincapié en que el suicidio es un fenómeno multicausal y que es vital que las familias aprendan a detectar a tiempo una combinación de señales de alerta.
La especialista afirmó que estas señales incluyen cambios emocionales (como tristeza persistente o desgano), alteraciones vinculares como el aislamiento o duelos difíciles, y variaciones drásticas en los hábitos cotidianos.
«Si vemos a alguien que está muy aislado, que cambia su humor repentinamente, que duerme mucho o que no puede dormir, que por ahí está dejando de comer, que está atravesando un proceso de duelo y se le complica, podemos acercarnos, preguntarle qué le pasa», detalló Bermejo, quien advirtió que estos síntomas responden a batallas internas que requieren un abordaje clínico y empático por fuera del prejuicio y el estigma.
La intervención temprana implica también derribar los mitos sociales que rodean a la salud mental, especialmente la creencia de que hablar sobre el suicidio puede actuar como un detonante o incentivo. Ambos profesionales coinciden en que el silencio es el verdadero factor de riesgo.
«Justamente por no hablar es que esa sensación, ese sufrimiento se guarda y va siendo cada vez peor», sostuvo Bermejo.
La especialista enfatizó que una persona con ideación suicida no desea acabar con su vida, sino interrumpir un sufrimiento que le resulta intolerable, por lo que «brindar un espacio libre de juicios abre una puerta a la esperanza: prevenir es llegar a tiempo, y poder dar ese espacio a la escucha».
Finalmente, las autoridades del hospital recuerdan que ante cualquier señal de alarma es fundamental no individualizar la problemática ni cargar con la responsabilidad en soledad, sino acudir de inmediato a recibir ayuda profesional.
El Hospital de Salud Mental Evita funciona como un efector público clave para dar respuesta integral a estas situaciones. La comunidad puede acercarse para realizar la admisión presencial de lunes a viernes a las 8 de la mañana, en su sede ubicada en Los Eucaliptos 501, Villa de Mayo.
Tras la primera entrevista de admisión presencial, el hospital realiza el seguimiento y la asignación de turnos para tratamientos externos o dispositivos grupales mediante un canal de WhatsApp institucionalizado.
