Enfermeras en Malvinas: “A nosotras también nos engañaron cuando decían que estábamos ganando la guerra”

Noticias de Salud presentó un programa especial rescatando el papel clave que tuvieron las enfermeras durante el conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido en 1982. Hoy se cumplen 44 años del desembarco de las tropas argentinas en las Islas Malvinas: un suceso histórico que dejó cientos de muertes en combate, suicidios posguerra y una historia silenciada durante años: la de 14 enfermeras y heroínas.

 

En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Noticias de Salud Radio presentó un programa especial rescatando el papel clave que tuvieron las enfermeras durante el conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido en 1982. Hoy se cumplen 44 años del desembarco de las tropas argentinas en las Islas Malvinas: un suceso histórico que dejó cientos de muertes en combate, suicidios posguerra y una historia silenciada durante años: la de 14 enfermeras y heroínas.

NDS reunió a las veteranas de guerra Alicia Mabel Reynoso y Stella Maris Morales. Ellas fueron parte de las 14 enfermeras de la Fuerza Aérea enviadas a un hospital móvil en Comodoro Rivadavia para atender a los combatientes heridos. Además, son protagonistas del documental “Nosotras también estuvimos” dirigido por Federico Strifezzo que salió a luz en el 2021 y logró desenterrar esta otra parte de la historia.

“Curame porque quiero volver a combatir. Tengo que estar en la trinchera con mis compañeros”. Esa era la actitud de jóvenes valientes de 18 años que venían del infierno de la guerra y llegaban al hospital, algunos sin una pierna”. Así recuerda Alicia aquellos 74 días de guerra.

“Una vez me tocó atender un capitán con las piernas destruidas por una bomba. Cuando le corté el pantalón no podía creer lo que estaba viendo. Él no paraba de hablar. Estaba en un estado de excitación tremendo. No lo podía calmar. Me pidió un cigarrillo y le di uno. De pronto apareció un jefe militar, me insultó y bruscamente me levantó por arriba de la camilla para sacarme del lugar. Me largué a llorar de la vergüenza. Cómo podía tratarme así con tanta violencia”, recordó la enfermera de la Fuerza Aérea.

Años más tarde aquel capitán hoy fallecido escribió un libro evocó ese triste episodio refiriéndose a ese jefe como “la persona que hizo llorar a una de mis ángeles”.

Los primeros días de guerra también fueron duros para Stella: “Fue shockeante ver los primeros heridos y escuchar sus gritos desgarradores. Pedían por sus madres y nos decían que avisáramos a sus padres que estaban vivos”.

En un momento de la guerra Stella obtuvo una licencia para volver a su ciudad Villa María (Córdoba). “En Malvinas había muchos soldados de Villa María. Al llegar a mi casa y abrazar a mi madre empecé a vivir una situación espantosa: venían familias a preguntarme por sus hijos y tenía que decirles (sin recordar el nombre) que estaban bien. Solo intentaba contener y calmar el dolor de esas madres”.

La propaganda de la guerra de Malvinas con tapas de revistas que titulaban “Vamos ganando” eran parte del relato de la última dictadura militar argentina. “A nosotras también nos engañaron. Cuando llegaron los primeros heridos nos dijeron la verdad. Nos están matando. Nos están ganado. Sin embargo, en ningún momento notamos a las tropas argentinas resignadas. Todo lo contrario, querían que los curáramos pronto para volver a la batalla y ganar”, relatan las veteranas de guerra.

Fin de la guerra

“Cuando terminó la guerra no se hablaba de estrés postraumático. Éramos las locas y locos de la guerra. Apenas volvimos nos dijeron que lo que pasó en Malvinas queda en Malvinas. No se habla más”, contó Alicia.

Un jefe militar llegó a decirle en tono irónico ¿de que te quejas si no te paso nada?. “Y sí, tenía mis dos piernas y los brazos –recordó– , pero el infierno estaba dentro de mi cabeza. Nunca recibimos contención psicológica en la posguerra trabajando en el hospital. Todos teníamos un solo objetivo: defender la patria y tuvimos soldados que dieron lo más sagrado que es la vida para defender esta democracia que hoy disfrutamos y tan poco cuidamos”, señaló la enfermera.

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“Era un gobierno de facto terminado y para perpetuarse en el poder no tuvo mejor idea que nos mandó a la guerra no solo contra el Reino Unido, sino contra la OTAN también. Fue un impulso que nos costó muy caro: 640 vidas y una enorme cantidad de suicidios. Por eso, quienes nos gobiernan deben tener cuidado con los impulsos”, sostuvo Alicia.

Y enfatizó: “En Malvinas vivimos el dolor, el horror y el olor de una guerra. Nunca más queremos que Argentina, un país de paz, vuelva a vivir algo así. Siempre decimos en nuestras charlas en colegios y universidades que el dialogo es el único camino hacia la paz”.

Por último, sobre la situación actual de la enfermería en el sistema de salud, Alicia fue contundente: “La enfermería es el corazón de un Hospital, de una catástrofe, de una guerra y una pandemia. Hay dos momentos importantes en de la vida donde la enfermera tiene un papel clave: seguramente, al nacer una de ellas ayudó en el parto. También será quien le cierre los ojos a una persona al morir”.

“Por eso, cuando doy charlas en escuelas de enfermería siempre repito que si bien es una profesión mal paga, se gana algo que no se estudia en ninguna facultad: empatía y humanidad; algo muy difícil de encontrar en estos tiempos. Si existe otra vida elegiría reencarnar otra vez en una enfermera”, remató la primera mujer en obtener la leyenda “Excombatiente, heroína de la Guerra de las Islas Malvinas” en su DNI.

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