En diálogo con Noticias de Salud Radio, la Dra. Juliana Mociulsky contó todo lo que hay que saber acerca de este medicamento que no debe usarse sin seguimiento médico. “Según ensayos clínicos, la semaglutida en la dosis 2.4mg alcanza al año un 18% de descenso de peso. La alimentación adecuada y el ejercicio físico también son claves para lograr resultados.
¿Estamos frente a un tratamiento revolucionario contra la obesidad?. “Así es. Algo tenía que pasar para quebrar esta pandemia”, dimensionó la Dra. Juliana Mociulsky (MN 95.300) médica endocrinóloga y Coordinadora del Comité de Obesidad de la Sociedad Argentina de Diabetes.
En diálogo con Noticias de Salud Radio, la Directora de CODYN (Consultorio de Obesidad, Diabetes y Nutrición), explicó todo lo que hay que saber acerca de la semaglutida, la primera droga para el tratamiento contra la obesidad que está demostrando una alta eficacia no solo en la reducción del peso corporal, sino también en la salud metabólica y cardiovascular. El fármaco llegó al país en octubre de 2025 de la mano de Novo Nordisk con el nombre Wegovy® (semaglutida 2,4 mg inyectable). Otros laboratorios también lanzaron este medicamento y actualmente están desarrollando la opción vía oral.
Sobre las acciones que tiene esta molécula en el cerebro, la médica contó: “La función de este medicamento es decirle stop al cerebro en el acto de comer. El fármaco imita la estructura de una hormona de origen intestinal que todos liberamos cuando comemos, logrando así una señal de saciedad más eficiente”.
Y destacó que la droga también mejora el aspecto metabólico de personas con obesidad de tipo metabólica aquella que puede generar diabetes tipo 2.
“La medicación ayuda a regular la percepción de la saciedad y a mejorar el control de la relación con la comida; porque la persona logra achicar porciones, elegir mejor y disminuir pensamientos de comida”, precisó la endocrinóloga.

La semaglutida primero se patentó para el tratamiento contra la diabetes y luego de varios años de investigación amplió su uso para la obesidad.
Cuando se patentó el uso de esta droga para obesidad en la dosis de 2.4 mg (en diabetes era de 1 mg.) fue por “una cuestión biológica”. La médica contó que en muchos casos los pacientes tenían mayor resistencia a la acción del medicamento, por lo tanto, requerían de dosis más altas para lograr resultados.
En tal sentido, Mociulsky explicó que hay personas que han vivido con obesidad durante años, subiendo y bajando de peso. “El cuerpo está preparado para volver al máximo peso que alguna vez se llegó, esto se llama adaptación metabólica. Entonces, se desata una lucha biológica por volver a subir de peso. Por eso, muchos pacientes que han probado todo tipo tratamientos y dietas vuelven a ganar peso”, señaló la experta.
“La semaglutida induce en la persona cambios biológicos y conductuales que ayudan a reducir el ingreso calórico y a un mejor funcionamiento del metabolismo para ayudar a bajar de peso y la grasa corporal”, señaló la especialista. Y aclaró que usar esta droga sin seguimiento médico además de generar un riesgo para la salud, probablemente no haya resultados: “No es algo mágico. Requiere de un abordaje integral en el cual no puede faltar la alimentación adecuada para cada paciente y el ejercicio físico”.

La importancia de determinar el fenotipo de cada persona durante el tratamiento
“Es clave saber cuál es la identidad de la persona con la comida; ya que estos medicamentos actúan en ciertos fenotipos. Por ejemplo, hay quienes a la hora de comer les cuesta controlar la cantidad. Otros comen poco, pero picotean durante todo el día. También hay casos de hambre emocional, los que comen por alguna frustración, presión laboral o social”, explicó Mociulsky.
Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2018) en Argentina seis de cada 10 adultos; y cuatro de cada 10 niños tienen exceso de peso. “Aún no hay información actualizada, pero se estima que el incremento es de casi el 25%, es decir, ocho de cada 10 adultos vive con exceso de peso en el país”, alertó la especialista.

Por qué estamos frente a un tratamiento revolucionario:
1) “Porque es un medicamento que puede restaurar mecanismos biológicos, ayudando a prevenir diabetes, enfermedad cardiovascular, hígado graso, cánceres asociados a la obesidad, infertilidad, artrosis de rodilla, entre muchas otras patologías”.
2) “Porque este fármaco fue el puntapié inicial para que próximamente haya más medicamentos de la misma familia, ampliar así el menú y optar por el más indicado para cada paciente”.
3) “Porque las generaciones futuras estaban transitando un camino directo a ia desarrollar diabetes, infartos y ACV cada vez en edades más tempranas”.
4) “Porque cambió la expectativa de vida. ¿Sabías que una persona que tuvo un evento cardiovascular y le colocaron un bypass o stent vive más años que antes?. Pero no sucede lo mismo en obesidad: la mortalidad cardiovascular sigue en aumento y las personas mueren del corazón”.
“Creo que hay una puja de tensiones que suele ocurrir cuando aparece algo nuevo. Por un lado, tenemos el uso indiscriminado, la falta de uso indicado y en el medio las personas que lo están usando y se ven beneficiadas. Todo se tendrá que ir equilibrando”, opinó la médica endocrinóloga.
El uso bajo seguimiento médico de la semaglutida está indicado a partir de los 12 años con obesidad o sobrepeso, siempre bajo indicación médica, como complemento de dieta, actividad física y abordaje integral.
“Según ensayos clínicos, la semaglutida en la dosis 2.4mg alcanza al año un 18% de descenso de peso. Si una persona hace dieta y ejercicio el promedio de descenso es entre 4% y 5%; con el bypass gástrico 30%. Entonces, que una droga logre el 18% es mucho”, sostuvo Mociulsky.
Una paciente de 40 años consultada por Noticias de Salud que está realizando el tratamiento inyectable bajo seguimiento médico contó que descendió 10 kilos en dos meses, desarrollando un control del hambre que nunca antes había logrado.

Cómo fue cambiando la mirada médica hacia la obesidad:
“En mi consultorio llegan muchas personas que viven con obesidad y lloran, porque traen una historia tremenda de fracasos. La salud anímica se derrumba cuando te resulta imposible atarte los cordones, no podés ir caminando al lugar que deseás o no podés jugar con tus nietos”, señaló la médica. Y enfatizó: “El día a día es lo importante, porque la vida es hoy. Entonces, hay que ver al paciente en forma integral, los kilos bajados pasan a ser una anécdota, porque en el medio pasan un monto de cosas”.
“Ahora la abordamos a la obesidad como una enfermedad crónica, metabólica, biológica y neurohormonal y se trata como tal. Mi generación no tuvo educación de la obesidad en la Facultad”, expresó Mociulsky.
Y concluyó: “La obesidad atraviesa transversalmente a todas las especialidades: te relacionás con psiquiatras, traumatólogos, ginecólogos, obstetras. Se trabaja más en equipo aunque no estemos en el mismo centro de salud. Nos necesitamos todos, porque la persona que mejora su obesidad mejora su salud en general”.




