Abuelos aprendieron qué consecuencias traen las grasas en el organismo

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Nutricionistas del Hospital Central de San Isidro dictaron un curso sobre dislipemia. Estuvo dirigido a los participantes del programa municipal “Juventud Prolongada”, en el predio de Pacheco y el Río, Martínez.

En una entretenida clase con juegos de por medio, nutricionistas del Hospital Central de San Isidro visitaron el Centro Recreativo para la Tercera Edad “Puerto Libre” para informar a los abuelos que concurren allí sobre la alteración en el metabolismo de las grasas (dislipemias).

La licenciada Luciana Pollavini, señaló: “Vinimos a Puerto Libre para concientizar a la gente de la tercera edad sobre esta alteración, a veces ocasionada por enfermedades previas como la obesidad. En ese contexto también entran en juego el colesterol o los triglicéridos, que son otros tipos de grasas de la sangre”.

Tras una clase explicativa en la que también hubo interacción con los abuelos para saber qué conocían acerca de dislipemia, llegó el momento más entretenido del encuentro: los juegos.

En el “semáforo” los abuelos debían ubicar alimentos según su alto, moderado y bajo consumo de colesterol. Otro juego fue el “bingo” que consistió en formar frases para incorporar conceptos, como “las enfermedades del corazón y las cerebrovasculares, que se asocian con el alto consumo de grasas de origen animal”.

Pollavini resaltó que el elevado contenido de colesterol o triglicéridos en sangre pueden desencadenar problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, “por eso, es fundamental que la tercera edad conozca qué alimentos son preferibles elegir y cuáles dejar de la lado”.

Con una alimentación saludable más actividad física – aconsejó la nutricionista – es posible reducir niveles de colesterol y grasas en la sangre. Además rescató que en este tipo de clases los abuelos se van contentos porque aprenden sobre alimentación, pero fundamentalmente terminan siendo multiplicadores en sus casas con sus hijos y nietos transmitiendo los conceptos aprendidos.

Por medio de gráficos en una pantalla, Nerina Sánchez, de la UBA, les explicó a los abuelos que el colesterol viaja por la sangre y si está elevado puede acumularse en las arterias y formar la placa de ateroma (grasas) que si aumenta en tamaño las arterias se angostan y se endurecen y eso hace que la sangre no fluya bien.

Entusiasmada con los conceptos aprendidos, María Luisa Mendolara, de 73 años, expresó: “Me viene bárbara esta clase porque tengo el colesterol un poco alto, así que debo comer menos dulces, las nutricionistas dan buenos consejos”.

María Eugenia Melnic, de 71 años, opinó: “Nos estamos informando para sentirnos bien y saber qué tenemos qué comer y qué no. Los juegos que implementan son una forma divertida de aprender”.

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