La vacuna de AstraZeneca no contiene grafeno

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aclaró este lunes 17/01, que la vacuna contra el COVID-19 del laboratorio AstraZeneca no contiene grafenos entre sus componentes y admitió que la versión había surgido de un error en una presentación judicial en la que intervino el organismo.

ANMAT comunicó que: «Esta Administración Nacional aclara a la población que la vacuna COVID 19 AstraZeneca no contiene grafeno entre sus componentes» y admitió que «la información sobre contenido de grafeno surge de un error involuntario en el informe adjunto a la causa judicial y que ya fue aclarado en la misma».

La causa judicial en la que se cometió el error tramita en la Unidad Funcional de Instrucción número 3 del Departamento Judicial de San Martín, en la Provincia de Buenos Aires en la que se averigua las causas de la muerte de una mujer.

«La información sobre el contenido de grafeno surge de un error en el tipeo del Informe IF-2021-120912800-APN-DECBR#ANMAT adjunto al expediente judicial y que fuera aclarado en la declaración realizada día martes 11 de enero del corriente año, en la causa judicial correspondiente, por la responsable del área», agregó la ANMAT en el comunicado.

De este modo, en el punto 4 del informe donde dice Qel Grafeno se encuentra dentro de los componentes de la misma» debe decir «el Grafeno NO se encuentra dentro de los componentes de la misma», subrayó el organismo oficial.

El grafeno es un material compuesto por la agrupación de átomos de carbono que se posicionan hexagonalmente. Esta disposición da lugar a monocapas de un átomo de espesor. Este material, forma parte de una de las sustancias más abundante en la naturaleza, el grafito (el grafito podemos encontrarlo, por ejemplo, en las minas de nuestros lápices). Un milímetro de grafito contiene tres millones de capas de grafeno.

Por otra parte, el año pasado se había difundido en todo el mundo una mentira respecto de que las vacunas contra la COVID-19 contenían grafeno. La teoría se compartió y desmintió en español, inglés y francés, pero también en chino, árabe, ruso, indonesio, noruego o albanés, entre otros muchos idiomas. De todas formas, motivó vídeos en Estados Unidos, preguntas en el Parlamento Europeo y se manifestó como una de las preocupaciones sobre la seguridad de las vacunas en encuestas de Nueva Zelanda.

Se trata de una fabulación que tuvo su origen en 2020, cuando las vacunas solo estaban en estudio, y se relaciona con otras conjeturas fantasiosas sobre la inoculación de nanobots, antenas o microchips de 5G con el fin de controlar la voluntad humana.

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