Hay menos consultas pediátricas durante la cuarentena

Según un relevamiento realizado en el mes de mayo ’20 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (OSDA) de la UCA, un 22% de los hogares demoró la vacunación de sus niños y un 44% postergó la visita de control preventiva de al menos uno de los niños/as a causa de la cuarentena

 

Según un relevamiento realizado en el mes de mayo ’20 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, un 22% de los hogares demoró la vacunación de sus niños por efecto de la cuarentena, correspondiendo mayoritariamente a los estratos medios bajos y bajos. Mientras que el 44% reportó que tuvieron que postergar la visita de control preventiva de salud de al menos uno de los niños/as del hogar, situación que se evidenció en forma más extendida, ya que afectó también a grupos que presentan bajos niveles de déficit en la atención de la salud de los niños/as, como son los sectores medios altos y medios profesionales y no profesionales.

‘Miedo a concurrir a los centros de salud y vacunatorios, dificultades con el transporte y la circulación y, en gran medida, confusión por mensajes poco claros desde el propio sistema de salud, son algunos de los motivos que permiten explicar esta disminución en las consultas y en la cobertura de vacunación’, sostienen desde la SAP.

“Esta ausencia de consultas está provocando atrasos en el cumplimiento del calendario nacional gratuito y obligatorio de vacunación, sobre todo en el primer año de vida, que es el momento donde se concentra la mayor cantidad de vacunas para prevenir enfermedades muy graves como meningitis, neumonías, tétanos, difteria, coqueluche y sarampión”, subrayó el Dr. Jorge Cabana, médico pediatra, ex presidente de la SAP.

“También puede generar la incorporación de alimentación complementaria inoportuna en los más pequeños, inadecuado acompañamiento familiar en las etapas madurativas de los niños, falta de adherencia a las medidas de prevención y detección tardía de determinadas patologías o condiciones que pueden diagnosticarse precozmente en controles de rutina”, resumió el Dr. Cabana.

Por su parte la Dra. Ángela Nakab, médica especialista en pediatría y adolescencia, también miembro de la SAP, destacó que “la ausencia de controles en los recién nacidos y lactantes atenta contra la consolidación de la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y complementaria hasta los 2 años”.

Una especial preocupación de los especialistas es la demora en consultas que son de urgencia: “observamos una tardanza exagerada y muy peligrosa de consultas ante cuadros con síntomas claros; estamos viendo internaciones por complicaciones que podrían haberse evitado con una consulta más precoz, como neumonías con derrame pleural y apendicitis con peritonitis, entre otras”, insistió la Dra. Nakab.

Otro foco de alarma está puesto en los chicos y adolescentes que presentan enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad renal, cardiopatías, enfermedades respiratorias crónicas, las de origen endocrinológico, inmunodeficiencias, las relacionadas con la salud mental, la enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades neurológicas, hipotiroidismo, tuberculosis y también reumatológicas como la artritis reumatoidea o el lupus, entre muchas otras.

“Todas éstas son patologías que necesitan de un control periódico y en las cuales la falta de consulta médica puede traer aparejadas importantes complicaciones, tanto para el niño como para su familia, requiriendo una red de sostén y acompañamiento permanentes”, sostuvo la Dra. Nakab.

“En general el niño, niña o adolescente con enfermedad crónica o con capacidades diferentes depende de un seguimiento específico, que es mejor realizado por el profesional que conoce su historia junto a un equipo interdisciplinario. Los cambios de profesional o las ausencias son peor toleradas y pueden atentar contra el éxito del seguimiento”, completó el Dr. Cabana.

Desde la SAP, enfatizan que están generadas las condiciones para una ‘consulta pediátrica segura’, tanto las de control como las de urgencia, y tanto para el paciente y su acompañante como para el personal administrativo, de limpieza, el médico tratante y los demás profesionales de salud que intervienen.

Esto se cumple mediante protocolos muy estrictos que promueven el alejamiento temporal de los turnos, distanciamiento en salas de espera, equipos de protección personal, higiene y disponibilidad de alcohol en gel y lavado frecuente de manos, entre otros. Existe además una separación edilicia muy clara dentro de las instituciones, que mantiene apartada el área para los pacientes sospechosos (por ejemplo, febriles) de los consultorios para niños sanos y los vacunatorios.

Con respecto a las teleconsultas, es importante tener en cuenta que si bien son muy útiles y resuelven un número considerable de situaciones, no reemplazan a la consulta presencial, en la que se puede realizar un examen clínico y una observación más profunda, sobre todo en el primer año de vida del niño o frente a síntomas que evidencien cuadros importantes. ‘Debe evitarse el abuso de la teleconsulta, ya que no propicia el mejor escenario para hacer un diagnóstico certero y genera un distanciamiento en el interacción médico-paciente’ pregonan desde la SAP.

Otra de las preocupaciones de los pediatras con relación a la pandemia es que se ha generado toda una situación que contribuye a que no estén respetándose los derechos de los niños y que, como en toda contingencia de crisis, la pandemia COVID-19 ha puesto más en evidencia y agravado muchas inequidades y desigualdades en ese sentido.

“Aun cuando no discutimos las medidas tomadas por la pandemia, la realidad es que nadie se ha preocupado por escuchar a los niños. Siendo los menos vulnerables al virus, son los que mayor limitación de derechos están teniendo”, afirmó el Dr. Cabana.

“Los niños han recibido instrucciones que han modificado todas sus rutinas, viviendo en forma simultánea la ansiedad e inseguridad de los adultos. Según su edad, maduración y contexto social esto los expone y los hace muy frágiles”, insistió.

Muchos de los elementos que hacen a la esencia de la niñez han sido drásticamente alterados: la interacción social con sus pares, el acercamiento con los afectos y el disfrute del tiempo de ocio en las actividades recreativas y deportivas. Por lo tanto, desde la SAP exhortaron a estar conectados con los niños, hacer seguimiento, identificar signos de alarma y saber que el equipo de salud está para acompañar y actuar en todo lo que sea necesario.

‘La educación –cuando las condiciones sociales permiten mantenerla– es una educación centrada en deberes o tareas, lo que no constituye el verdadero aprendizaje. Una consecuencia de la falta de escolaridad y del aislamiento social es la mayor exposición a la violencia intrafamiliar, a depredadores sexuales en las redes sociales, a la mala alimentación, al sedentarismo y al abuso de pantallas, entre otras situaciones’, refieren.

“Frente a este panorama, las voces de los niños no han sido ni son escuchadas, no se ha indagado acerca de sus sentimientos, miedos y ansiedades. Podemos decir que la ausencia de las voces de los niños también es una consecuencia de la pandemia. Mención especial merecen los niños de padres pertenecientes al personal de salud, que sufren miedo y angustia específica ante la posibilidad de contagio. Además, los niños han sido señalados como posibles difusores de la pandemia, con el temor de poder ser vectores de la infección de sus mayores, lo que aumenta su estrés y vulnerabilidad”, concluyó el Dr. Cabana.

Desde la SAP consideran que tanto las Instituciones como los consultorios pediátricos individuales están en condiciones de ofrecer una consulta con todas las normas de seguridad, distanciamiento social, higiene y protección personal, a fin de acompañar a las familias en el cuidado de todos los aspectos de su salud. Por eso recomiendan:


· Mantener las consultas y controles necesarios, solicitando turnos programados.

· Especialmente en el primer año de vida, realizar todos los controles de salud y así poder anticiparse a cualquier dificultad que pudiera surgir.

· Respetar estrictamente los horarios estipulados y las normas de higiene y distanciamiento del centro de salud.

· Pautar la manera de acceder a los vacunatorios y así cumplir con los cronogramas establecidos por el Calendario Nacional.

· Promover la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad

• Cuando sea posible, hacer un uso adecuado de alternativas no presenciales de consulta (WhatsApp y/o Telemedicina) en las situaciones que puedan resolverse por este medio.

• Consultar cuando sientan que la situación en el hogar está siendo muy difícil en el aspecto emocional o de contención.

· Acompañar y escuchar qué nos están diciendo los niños y adolescentes en este momento, qué está pasándoles, qué es lo que quieren hacer, qué piensan, cómo se sienten y cuáles son sus temores.

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