Cómo y cuándo cambiar de anticonceptivo

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El desarrollo de los anticonceptivos ha tenido importante impacto en la planificación familiar, sobre todo los de última generación, ya que al contener microdosis de estrógenos y progesterona causan menos efectos secundarios. Por consiguiente, mayor número de personas pueden controlar su fertilidad y ejercer su sexualidad de forma responsable e informada.

Además existen diversas presentaciones y formas de administración, por lo que pueden adaptarse a las necesidades y gustos de las parejas, de ahí que en muchas ocasiones decidan cambiar de método para prevenir un embarazo.

“Al respecto existen muchas inquietudes porque se ignora cuál es el momento idóneo para probar otro anticonceptivo y las dosis que se requieren. Por ello, siempre debe buscarse la asesoría de un ginecólogo para evitar la autoprescripción, práctica común y peligrosa”, advierte el Dr. Ernesto Lara Gutiérrez, ginecobstetra especializado en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS, en la Ciudad de México).

Opciones disponibles para prevenir un embarazo
“Uno de los grandes problemas que tenemos es la aceptación y continuidad de los métodos anticonceptivos, ya que si a la mujer y su pareja no se les brinda la información adecuada sobre su mecanismo de acción, grado de eficacia y efectos secundarios, es muy probable que los abandonen o intenten cambiar a otro sin asesoría”, señala el especialista.

En tal sentido, es fundamental que la población conozca con mayor detalle cuáles son las opciones disponibles, sus ventajas y las reacciones que pueden causar, las cuales van disminuyendo hasta desaparecer.

De acuerdo con el Dr. Lara Gutiérrez, los tipos de anticonceptivos incluyen:

Orales. Han evolucionado de manera sorprendente, pues en un principio estaban formulados con dosis muy elevadas de estrógenos (ubicadas en 150 microgramos) que causaban importantes efectos secundarios, como problemas tromboembólicos (afecciones que pueden llevar a la formación de coágulos de sangre anormales), accidentes cerebrovasculares, infartos agudos de miocardio, aumento de la presión arterial, sobrepeso y manchas en la cara (paño o melasma).
En ese sentido, se fue ajustando la cantidad de hormonas en rango que va de 15 a 35 microgramos. No obstante, en ocasiones pueden provocar náuseas, mareos y vómitos.

Inyectables. De aplicación mensual, su fórmula incluye progesterona sola y combinada con estrógenos. Igualmente son de bajo aporte hormonal y producen pocas reacciones adversas, como dolor de cabeza y en senos (mastalgia), además de sangrados irregulares.

Parche transdérmico. Se coloca el primer día del sangrado menstrual en cualquier parte del cuerpo (excepto mamas y genitales), y se cambia cada siete días. Este anticonceptivo contiene una de las dosis más reducidas de estrógenos y su uso puede provocar un poco de mareo, dolor de cabeza, manchado sanguíneo entre una menstruación y otra, irritación en el sitio de aplicación y, en algunas mujeres, ausencia de menstruación.

Anillo vaginal. Está provisto de estrógeno y progesterona, se coloca dentro de la vagina el primer día del sangrado menstrual y se deja durante tres semanas; se descansan siete días. Si por alguna razón la mujer o su pareja llegaran a sentirlo durante las relaciones sexuales, pueden retirarlo y colocarlo después. Al principio llega a causar mareo leve, dolor de cabeza y manchado sanguíneo entre una menstruación y otra.

Implante subdérmico. Cápsula que libera progesterona debajo de la piel, por lo cual es excelente alternativa para las mujeres en periodo de lactancia o si tienen contraindicado usar estrógenos. Inmediatamente después de su colocación comienza la eficacia anticonceptiva, la cual puede prolongarse hasta por tres años; puede ocasionar manchado sanguíneo entre menstruaciones y ciclos irregulares que se van corrigiendo. Asimismo, cuando la usuaria desee embarazarse o cambiar de método, es posible retirarlo en cualquier momento.

Dispositivo intrauterino medicado (DIU). Contiene solamente progesterona y, a partir de su colocación, es posible mantenerlo durante cinco años. Entre sus beneficios se encuentra la reducción del sangrado menstrual, ausencia de dolor en este periodo y es alternativa adecuada para las mujeres durante la lactancia y en quienes no pueden tomar estrógenos. Es posible que al inicio cause ciclos irregulares. Su uso se recomienda a quienes sufren dismenorrea (dolor menstrual), pues ayuda a mejorar este problema.

Cambios y ajustes en los métodos anticonceptivos
La elección de un método efectivo y confiable para prevenir un embarazo es proceso que involucra a ambos miembros de la pareja, quienes después de probar alguno deciden cambiarlo cuando sus necesidades se han modificado o por deseo de conocer otra alternativa.

“En estos casos, es necesario esperar que comience nuevo ciclo menstrual, a fin de que se ajusten las hormonas”, acota el especialista. Y refiere que, por ejemplo, si se quiere cambiar a otro anticonceptivo oral, la mujer deberá empezar con la nueva píldora al día siguiente de haber tomado el último comprimido anterior.

“Ahora bien, a las usuarias de anticonceptivos inyectables que sólo contienen progesterona se les puede aplicar, por la misma vía, uno combinado con estrógenos. Para ello, es preciso que se les administre en el día programado para su siguiente aplicación; luego se usará cada 30 días, independientemente de cuándo se presente el sangrado menstrual”, explica el Dr. Lara Gutiérrez.

Si se opta por dejar el método hormonal oral o inyectable y comenzar con el implante subdérmico, la inserción deberá efectuarse el día correspondiente al reinicio de la toma de la píldora o aplicación de la inyección. Lo mismo sucede con el anillo vaginal y el dispositivo intrauterino medicado.

“En todos los casos es muy importante que, durante la transición de un método a otro, se utilice condón masculino o femenino, mínimo durante los primeros siete días de estar utilizando el nuevo anticonceptivo. Desde luego, la mayor eficacia en el control de la natalidad siempre se logra mediante la combinación de alguno de los hormonales con el preservativo”, subrayó el Dr. Lara Gutiérrez.

Si querés probar otra opción para controlar la fertilidad es fundamental acudir al ginecólogo, quien te proporcionará la asesoría necesaria, ajustará las dosis hormonales e indicará cuándo es el mejor momento para efectuar el cambio. Recordá que la interrupción brusca de cualquier método anticonceptivo lleva a sufrir descontrol hormonal y, durante la adaptación, existe riesgo de embarazo. Consulta a tu médico.

 

Fuente: Salud y Medicinas
www.saludymedicinas.com.mx
Por Karina Galarza Vásquez

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