“Los chicos fueron los grandes olvidados de la pandemia”

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Así lo afirmó a Noticias de Salud Radio el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, Dr. Pablo Moreno. Charlamos sobre la esperada vuelta a clases en forma presencial y el impacto emocional de la pandemia en los niños. Escuchá la nota. 

-¿Qué sabemos del impacto emocional de la pandemia en los niños?
-Cuando comenzó el aislamiento social por la pandemia desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) observamos con mucha preocupación el impacto en los más chicos. Ellos fueron los grandes olvidados de la pandemia. Creo que nos hemos preocupado mucho por la parte biológica, las medidas de aislamiento, el curso de la enfermedad en los adultos. Pero la verdad es que, un poco, nos hemos olvidado de los niños, niñas y adolescentes. En ese sentido, la SAP con el apoyo de la Asociación Internacional de Pediatría realizó un estudio en casi cinco mil niños de todo el país para ver cómo se habían sentido en la cuarentena. Qué es lo que extrañaban, qué cosas no les gustaba y la verdad es que los resultados son asombrosos: la mayoría de los chicos se sienten tristes, extrañan a sus familiares y amigos. Hay un montón de sentimientos negativos en ellos.

-¿Para la SAP cuándo tenían que haber empezado las clases?
-Para la SAP las clases deberían haber comenzado apenas empezó la pandemia tal como sucedió en otros países del mundo. Cuando vimos que no comenzaba la prespecialidad de las clases, en octubre del 2020 año emitimos un fuerte documento, cuyo hincapié era hacer énfasis en que las clases debían volver en el 2021. Nos pusimos a disposición del gobierno nacional y de todos los gobiernos provinciales para asesorarlos y ayudarlos desde la pediatría y la medicina. El cierre de las escuelas en contexto de pandemia marcó desfavorablemente los chicos; lo único que hizo fue aumentar la disparidad social. La escuela es fundamental para que un chico se desarrolle, crezca y tenga un bienestar completo. No sólo porque la da conocimiento, sino porque fortalece los aspectos emocionales del niño, fortalece la crianza y sus aspectos sociales. Otro tema clave de la escuela es que, en muchos casos, hay un impacto en la nutrición de los chicos; porque muchos de ellos comen en la escuela, además de realizar actividad física. Y no nos olvidemos de esto: la escuela es un sitio seguro donde los padres que trabajamos podemos dejar a nuestros niños que están contenidos y cuidados.

-¿Los niños son grandes contagiadores?
-Cuando empezó la pandemia se pensaba que los chicos eran como súper contagiadores. A casi un año sabemos que el impacto clínico de la enfermedad en los chicos es mínimo. Si en la comunidad están abiertos los teatros, se puede realizar actividad deportiva, están abiertos los grandes centros comerciales, hubo eventos masivos, no podés atribuirle la culpa de que haya un aumento de casos a la escuela. Hay una comunidad que se comporta globalmente y eso es lo que marca la evolución de los números de la pandemia. Los niños no son grandes contagiadores. Por otro lado, la escuela es una actividad fundamental tal como la que hace la gente de las fuerzas de seguridad, la de los médicos o los transportistas, entre otros. Debemos tomar conciencia de que la educación resulta fundamental y es un derecho constitucional que tienen los niños en el mundo.

“Los chicos fueron los grandes olvidados de la pandemia. Se realizó un estudio en casi cinco mil niños de todo el país para ver cómo se habían sentido en la cuarentena y el resultado fue que la mayoría de los chicos se sienten tristes. Hay un montón de sentimientos negativos en ellos”


-¿Cómo evitamos que un docente o un alumno se contagie en la escuela?
-El docente que trabaja en la escuela debe estar protegido, debe contar con las medidas de bioseguridad adecuada de la misma manera en la que yo como médico voy a trabajar todos los días al hospital, o de la misma manera en la que vos estás en el estudio de la radio ahora haciendo tu trabajo. La pandemia ha hecho que adaptemos algunas rutinas o medidas de trabajo y, justamente, eso es lo que uno pide para el regreso a las aulas. No será un regreso como antes. No va a ser la misma aula de siempre. Habrá que cumplir algunos requisitos para el ingreso escolar y diferentes medidas como la ventilación en el aula. Pero hay que mirar la importancia que tiene la escuela y la educación presencial en los chicos. Esa debe ser la prioridad porque la escuela educa, acompaña y contiene.

Dr. Pablo Moreno. Vicepresidente 1 de la SAP y Director Asociado del Hospital Municipal Materno Infantil de San Isidro.

-¿Es mejor que vayan todos los días o intercalar semanas?-

La SAP promueve que vuelvan las actividades presenciales en la mayor cantidad de horas que se pueda. Pero esto tiene que estar adaptado a la realidad de cada jurisdicción y a la realidad de cada escuela. Vale la pena recordar cuáles son los puntos clave preventivos a la hora de volver a las aulas: que pueda haber un distanciamiento social máximo en la media de lo posible (dos metros o hasta un metro y medio dentro del aula). Que las aulas estén ventiladas para promover una correcta higiene respiratoria. También, promover todas las medidas de limpieza y desinfección según las distintas normas y distintos protocolos (al ingreso escolar, durante el transcurso de las clases, en los recreos). Además, el uso correcto y constante de barbijos, por supuesto de personal docente y niños, por lo menos desde primer grado en adelante. Los docentes deberían contar con elementos de protección facial.

-Con respecto al barbijo, ¿a partir de qué edad es obligatorio?

-Desde la SAP recomendamos que para el regreso a las clases presenciales el barbijo se use de primer grado en adelante; aunque también en nivel de preescolar (sala de 5 años) se podría empezar a estimular su uso. Cada jurisdicción debe establecer su normativa; ya que la educación en nuestro país al igual que la salud es federal.
La normativa publicada de la Ciudad de Buenos Aires dice que deberán usar barbijo desde sala de 5 en adelante. El barbijo debe estar presente mientras el chico esté en el aula, mientras esté presente en el edificio escolar. Esto mismo se ha aplicado en otros países, y protocolos en otras ciudades del mundo y es probable que en el resto de las provincias sea una normativa similar.

“Las clases deberían haber comenzado apenas empezó la pandemia tal como sucedió en otros países del mundo. El cierre de las escuelas lo único que hizo fue aumentar la disparidad social”

-¿Qué pasa si un chico manifiesta síntoma en la escuela?

-Tiene que haber un protocolo escrito. Si se detecta al ingreso escolar en el control de temperatura hay que dejarlo esperando aislado hasta que llegue la familia y las autoridades de salud que corresponden para que el chico después ingrese en el protocolo de seguimiento que es el que hacemos en el hospital definir si es un caso sospechoso o no y si requiere o no hisopado.


-¿La virtualidad pierde por goleada versus el contacto con el docente?

-La virtualidad fue muy buena para muchas cosas, pero para los niños nada suplanta a la clase presencial. La verdad es que para muchos chicos el año escolar no ha sido igual teniendo en cuenta las posibilidades para acceder a una experiencia totalmente virtual. Todos sabemos que no sólo es la conectividad. El niño necesita aprender al lado de su maestra. Muchos padres, el año pasado, se han puesto las pilas para poder adaptarse y transmitir a sus hijos los contenidos que recibían de los colegios. Pero los padres no somos docentes; por eso, un logro de la pandemia es que los padres hemos aprendido a destacar más la labor del maestro de nuestros hijos, es decir, reconocerlos y valorarlos más.

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